Ahora voy a sincerarme, soy de letras.
Estudiar no se me daba mal pero siempre tenía un lastre, las mates y ahora resulta que me paso el día haciendo números, cruzando datos y variables, calculando gastos, beneficios y conversiones.
¿En qué momento me equivoqué de camino y volví a mi cruz?
¿Quien me mandaría a mi dedicarme al marketing?
La respuesta es sencilla, YO.
Y como siempre he dicho que hay que ser consecuente con las decisiones que uno toma, no paro de formarme para intentar hacerlo mejor o que esos datos incomprensibles empiecen a tener significado y creo que Google Analytics me va a ayudar.
Aunque a veces creo que mejor sería volver a las lenguas muertas.
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